ENFERMEDADES FORESTALES Y SU CONTROL
texto: Luis Núñez Vázquez

Para determinar las enfermedades producidas por hongos, bacterias, virus y otros seres vivos inferiores, estos deben de analizarse en el laboratorio.

Thyriopsis sp. foto:© Diego Olmo

Lo más importante es saber cual es el agente patógeno, y la única forma de averiguarlo con total seguridad es, analizarlo en el laboratorio. Se insiste en la necesidad de conseguir poder enviar las muestras a un laboratorio especializado.

Técnica de aislamiento de hongos.
foto:© Diego Olmo

Enfermedades forestales de las Islas Baleares (67 KB)

Actuaciones para controlar cada una de las enfermedades (33,6 KB)

Embalaje de las muestras

RECOLECCIÓN DE MUESTRAR PARA DIAGNOSIS FITOSANITARIA

1.- Examinad la planta o las plantas así como la zona en la que se encuentran.

2.- Recolectad distintas muestras, a ser posible con distintas etapas de la enfermedad. Un solo ejemplo no es suficiente.

3.- Las plantas deben ser recolectadas enteras. Deben ser excavadas, nunca las arranques para que el sistema radicular se mantenga intacto. Cuando no se pueda recolectar la planta entera, recoged toda la parte dañada. Tras recoger una muestra, desinfectad las herramientas utilizadas antes de coger otra.

Conidia sp.
foto:© Diego Olmo

4.- Seleccionad ejemplares que todavía estén vivos y que muestren síntomas. Las plantas completamente muertas no sirven para el diagnóstico fitopatológico. Si la muestra es buena, el diagnóstico podrá proporcionarse más rápidamente.

5.- Completad el formulario, esto ayudará a dar un diagnóstico rápido y exacto.

Seridium cardinale sobre ciprés.
foto:© Diego Olmo

EMPAQUETAMIENTO DE LAS MUESTRAS

1.- Utilizad bolsas de plástico que no estén totalmente cerradas, si es necesario practicadles algunos agujeros de aireamiento. Excepcionalmente, los frutos carnosos en estado temprano de pudrimiento y las setas deben ser guardados individualmente en papel de periódico.

Sphaeropsis sapinea. foto:© Diego Olmo

2.- No debéis meter agua ni papel encerado. La humedad produce la proliferación de hongos.

Detalle de Seridium cardinale.
foto:© Diego Olmo

3.- Incorporad una etiqueta identificativa en cada muestra así como también en los formularios, procurando que estos no toquen la tierra.

4.- Las muestras radiculares junto con la tierra circundante deben ir dentro de bolsa de plástico que será atada en la parte más baja del sistema aéreo y se deberan cubrir con una segunda bolsa para reducir la desecación.

Siroccocus.foto:© Diego Olmo

5.- Empaquetad delicadamente en una caja compacta o recipiente para prevenir que se estropee la muestra durante el traslado. Los sobres sirven para las muestras poco voluminosas.

Reconocer daños y síntomas

Laboratorio de Patologia Forestal (Lleida). Herbario virtual de enfermedades forestales.

Seguimiento y control

La aplicación de fungicidas en el monte está totalmente desaconsejada. Pero lo que sí se ha de tener en cuenta es el empleo de unas buenas prácticas culturales, es decir unas actuaciones correctas sobre la vegetación para conseguir que ésta no empeore y con el tiempo, mejore paulatinamente su salud y vigorosidad.

Una de estas actuaciones es la eliminación de restos vegetales, en los cuales se pueden desarrollar los hongos, y que pueden trasladarse posteriormente a los arboles vivos.

Estas prácticas tienen un coste relativamente bajo y simplemente consiste en acostumbrar a los operarios a una gestión adecuada del entorno para no favorecer la expansión de los problemas.

La Seca de las encinas

La seca de la encina es un proceso no muy definido, pese a que hay muchos estudios. Produce el debilitamiento y muerte de las encinas, y cuya causa principal puede ser una cantidad de especies de hongos unido a las condiciones ambientales adversas para la vegetación.

El grupo de trabajo nacional de forestales, parques y jardines, despúes de multiples estudios, no tiene definido el orígen del problema, y por tanto las actuaciones a desarrollar para su control.

La Conselleria de Medio Ambiente, debido a la problemática en Menorca ha solicitado un estudio al IMEDEA para dar soluciones concretas a lo que esta pasando en los encinares y en concreto en las fincas forestales Es Gall, Es Bec Nou y Font Redones afectadas de Menorca. Se ha elaborado un informe de la situación, con los trabajos mas adecuados para evitar la propagación de la enfermedad, donde se analiza las posibles repercusiones que podría tener en los ecosistemas forestales de encinares.

Los datos se pueden extrapolar a la situación de Mallorca.

La grafiosis del olmo (Ceratocystis ulmi)

La grafiosis ha matado millones de ejemplares de olmo en toda Europa. Se trata de una enfermedad introducida en Europa desde Asia durante la primera guerra mundial. El año 1921 se produje una gran mortalidad de olmos en Holanda y el mismo año se descubrió el hongo asociado a la enfermedad. Desde entonces la grafiosis se ha extendido.

En décadas posteriores prácticamente desaparece y no cobra importancia hasta la década de los sesenta, dónde reaparece con especial virulencia, originando la muerte de millones de árboles por toda Europa y Norteamérica.

En la Península Ibérica se produce el primer gran brote a principios de los años 80, reduciendo drásticamente la población de olmos.

Los individuos afectados presentan a simple vista un aspecto enfermizo, amarillento, con algunas ramas puntisecas y otras con hojas marrones y encorvadas. En el interior de las ramas aparecen unas líneas o manchas de color marrón negruzco correspondientes a los vasos conductores afectados y obstruidos por el hongo y sobre el tronco y la corteza, en la cara de contacto entre ambos, se observa una especie de grabados realizados por el insecto transmisor de la enfermedad.

Este insecto es un pequeño coleóptero de tan sólo 4-6 mm, denominado vulgarmente barrenador del olmo (Scolytus scolytus, Scolytus kirchi y Scolytus multistriatus), que se instala sobre las yemas más tiernas, las muerde y daña irreversiblemente. La hembra pone los huevos entre la corteza y el tronco, formando galerías. Tras pasar la etapa de pupa los insectos adultos vuelan hacia otros árboles transportando las esporas del hongo, infectando de este modo a otros ejemplares.

El verdadero agente infeccioso es un hongo (Ceratocystis ulmi), semiparásito, que segrega unas esporas tóxicas causantes de la enfermedad. Se desarrolla en los vasos conductores de la savia, ayudándose de su circulación para difundirse por todo el árbol. Se producen dos efectos principales: obstrucción de los vasos conductores y envenenamiento de las hojas, debido al cual el árbol acaba muriéndose.

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